sábado, 12 de abril de 2008

Nuestro enfoque formativo en desarrollo personal y terapia gestalt. Macrocosmos y microcosmos (2004)

NUESTRO ENFOQUE FORMATIVO EN DESARROLLO PERSONAL Y TERAPIA
GESTALT. MACROCOSMOS Y MICROCOSMOS.

PATO VARAS SANTANDER

Escuela Chilena de Desarrollo Personal y
Terapia Gestalt. EsalenSur


Cuando formamos un Facilitador, lo formamos para que, en esencia, dirija y coordine
programa y talleres de Desarrollo Personal. Lo hacemos a partir de un modelo que
hemos llamado “septadimensional” donde unimos, por un lado las necesidades interpersonales
y grupales, a través de la llamada Metodología de los Grupos de Encuentro de William
Schutz (fallecido en 2002), con las necesidades intrapersonales y transpersonales,
donde diversos métodos u técnicas nos auxilian. Cada “taller” es una instancia donde generamos
ambiente y oportunidades para que cada ser humano sea más humano. Donde creemos
que cada ser posee un principio de autorrealización que lo orienta y donde actualizar
las propias potencialidades es la clave. Este es el macrocosmos del Desarrollo Personal y
del Facilitador.
Existe un microcosmos, también. Está constituido por la relación directa y personal
de dos, tres o cuatro personas que buscan generarse una conversación interna, profunda,
verdadera y amorosa que les permita el cambio entre lo que son y lo que quieren ser.
Usualmente a esta acción le llamamos “terapia”. De modo que lo que hacemos es, también,
entregarles, nuestros Facilitadores, los principios, directrices y recursos que les permitan,
tanto en el contexto del taller de Desarrollo Personal como a propósito de éste, desempeñarse
como terapeutas o, como nosotros preferimos llamarnos, “acompañantes terapéuticos”.
Este es el microcosmos del Desarrollo Personal. En uno y otro nuestro centro integrador
es la Terapia Gestalt. La que naciera en Esalen, con Fritz Perls en Esalen. La que continuaron
Dick Price, Claudio Naranjo y, entre muchos otros, nosotros.
La Gestalt, una forma de ser.
En mi opinión, la Terapia Gestalt es una filosofía de vida que sirve de terapia. Y no
sólo una terapia. La Terapia Gestalt es una filosofía y forma de ser que nos acompaña en
nuestra intencionalidad y perseverancia de ser humanos, más humanos y más dignamente
humanos. A ella le interesa nuestra esencia humana que no es una abstracción, sino aquella
que va inseparada a nuestra vida, nuestra existencia y el universo.
Ser o pretender ser un terapeuta Gestalt es aceptar desde la humildad y la solidaridad
que se es parte de una comunidad de aprendizaje humano que desde ella misma se
conoce, reconoce, valora y crece. Ser terapeuta Gestalt no es un status ni un rol. Es un quehacer
compartido donde, a veces damos, a veces recibimos. Donde, en esencia, interaccionamos
como seres humanos. Como toda forma de ser, la terapia incluye principios, historia,
personalidades, procesos, cambios, errores y aciertos. Y, en ello, es acertada cuando se
acepta imperfecta, cambiante y, a la vez, perseverante y responsable.
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La Terapia Gestalt no es una parte de Fritz Perls. Fritz Perls es una parte de la Terapia
Gestalt. Una parte muy importante, pero no más importante que la singularidad del encuentro
e interacción de dos o más seres humanos vivos que hoy se reúnen a explorar su
esencia y existencias propias. En cada uno de esos encuentros es posible que se recreen o
recreemos formas de “ajuste creativo” como las que ideó y desarrolló Fritz. Es posible que
términos como “silla caliente”, “silla vacía” y otros surjan y lo hagan con toda la fuerza y
valor que posee la historia. Y, más allá de ello, con la profundidad que implica la red de
relaciones y trama de la vida interactiva. Sin embargo, lo esencial de la Gestalt es, precisamente,
esa Gestalt que ocurre aquí y ahora, anudando pasado, presente y futuro.
En esencia, la Gestalt de cada ser y de todo ser es su sentido de congruencia. Su
estar siendo “aquí y ahora” su sentido de vida, aún desde nuestra naturaleza humana noperfecta.
El acto de dedicarnos a ser un acompañante/participante gestáltico inmerso en una
comunidad de aprendizaje humano de lo humano supone aceptar una forma de ser y de vida
congruente con dicho acto. Desde luego, este es un asunto más complejo y profundo que
una dada especialidad o profesión. Y, a la vez, un asunto más exigente que la mayor de las
exigencias profesionales.
En el meollo de todo gran compromiso están nuestros valores y nuestra afectividad.
Y si esto es de verdad así, también están, inexcusablemente, nuestro estudio, trabajo, intelecto,
voluntad y amor. En la historia existen muchos ejemplos de comunidades dedicadas a
los más altos compromisos valóricos y espirituales y, precisamente, por ello, dedicadas al
estudio de modo sistemático y continuo.
Con los años nuestra propia relación de congruencia / incongruencia nos va permitiendo,
de algún modo u otro, encarnar nuestros propios principios y junto con ellos desarrollar
una cierta actitud de vida e interacción. Es desde este hecho que, posiblemente,
generamos las herramientas y recursos de acompañamiento y participación que aportan a la
auto comprensión y cambio humano que, más que terapéutico, es dignificador.
Cada comunidad de aprendizaje humano (de lo humano) lo que busca, entre muchas
cosas, es permitir a cada integrante una profunda y amorosa conversación interna que le
lleve, desde su esencia, a ser del modo más pleno y auténtico el ser que podría y aspiraba a
ser.
El famoso ¡hazlo! (do it! de la Terapia Gestalt) no ocurre porque alguien lo pida,
exija o proponga para otro, sino porque, en la conversación interna, ese ser descubre el cómo
hacerlo y, en consecuencia, si lo elige, puede hacerlo.
El Modelo de Desarrollo Personal.
Luego de treinta y un años de trabajo puedo afirmar que, en síntesis, lo que he
hecho ha sido ir desarrollando un modelo de cambio, aprendizaje y desarrollo que llamo:
Modelo de Desarrollo Personal. Este modelo es autónomo y equidistante al modelo clínico
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y al modelo pedagógico. Su núcleo u centro integrador ha sido lo que denomino Terapia
Gestalt Integrativa o simplemente Gestalt Integrativa.
Seis áreas de trabajo integran este modelo que es el fruto de la interacción y trabajo
con más de mil quinientos alumnos de nuestro Programa de Formación desde 1983, y con
probablemente más de 10.000 participantes en mis talleres desde 1973. Estas áreas son:
Área de Desarrollo Cuerpo-Mente
Área de Desarrollo Emocional Integrativo.
Área de Desarrollo Humanístico-Integrador.
Área de Desarrollo Meditativo-Trnaspersonal
Área de Desarrollo Interactivo-Creativo
Área de Desarrollo de la Autogestión Comunitaria.
Durante estos últimos veintiún años pude participar en la creación, instalación y
generación de varios equipos profesionales de trabajo que dieron paso, entre otros, a la Sociedad
Chilena de Desarrollo Personal, la Escuela Chilena de Desarrollo Personal. Esalen-
Sur, la Escuela Ecuatoriana de Desarrollo Personal de la Fundación Cre-Ser, el Programa
de Desarrollo Personal de la Corporación de Salud y Educación de la comuna de San Bernardo.
En todos ellos fuimos gestando, desde la teorización y sistematización a posteriori,
este Modelo.
En Latinoamérica, por cierto, existen actualmente varias propuestas distintas para
este propósito de cambio, aprendizaje y desarrollo. En Chile podemos reconocer escuelas
matrices importantes como la de Adriana Schnake, Alejandro Celis, Rolando Toro, y la
misma Sociedad Chilena de Desarrollo Personal actualmente bajo la dirección de Clyde
Michaelsen; En Ecuador la Fundación Cre-Ser que dirige Yolanda Suárez, la Fundación
Holística de Carlos Palacios y la escuela integral de Vera Kohn; en Argentina la escuela de
Daniel Taroppio, en Colombia la naciente escuela de Dora Herrera. Son propuestas completas,
algunas nacidas desde nuestro modelo y otras diferentes a partir del enfoque de sus gestores.
También se han desarrollado escuelas especializadas en tan solo un área o método,
como la escuela de Terapia Corporal, la Sociedad de PNL, o el rolfing de Samy Frenk. Todos
cual más, cual menos nos reconocemos dentro de un enfoque Humanístico-
Transpersonal y una metodología experiencial-interactiva. Todos adscribimos una
forma de trabajo que es el “taller” (workshop).
Desde luego, en lo que a mi respecta, este modelo y forma de trabajo nace a partir
de mi formación en el Esalen Institute de California (1977). La diferencia estriba en que
el Instituto, por esos años, ofrecía simultáneamente y de manera no-orgánica estas áreas de
trabajo, a través de sus talleres, programas estadías y residencias. Dicha forma, además de
demandar un alto costo económico no era, a mi entender, ni sistemática ni continua ni integrada,
en cuanto a formación. El modelo desarrollado, entonces, por nosotros, en Chile y
Latinoamérica, asume que la sistematización, organicidad, continuidad e integración
tanto en el proceso de cambio y desarrollo como en el de aprendizaje y formación son necesarias.
El orden es clave en el proceso y, en mi experiencia, este fluye de mejor manera si
pasa de lo corporal a lo emocional, de lo emocional a lo verbal y de aquí a lo meditativo;
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mientras paralelamente va ocurriendo un proceso de inclusión, conocimiento, confrontación
y afecto en el plano interactivo y comunitario.
Principios, directrices y recursos.
Luego de años, nos ha sido posible seleccionar y desarrollar ciertos principios, directrices,
conceptos claves y recursos de trabajo. Estos están, desde luego, expresados en la
historia de la psicología humanística, de los grupos de encuentro y de la psicología transpersonal.
De Rogers aWilber, pasando por Maslow, Reich, Perls, Naranjo, Lowen, Feldenkrais,
Selver, Rolf, Schutz, Ichazo, Castaneda, Grof, Bateson, Satir, Stevens, Moreno,
Watts y Kurtz, entre muchos más, ha habido una nutrida literatura de sustento de este enfoque.
Pienso que los cinco principios expuestos por Ron Kurtz en “Psicoterapia centrada
en el Cuerpo” vienen a sintetizar cuarenta años de psicología humanístico-transpersonal en
buena medida. Ellos son:
Principio de Ampliación de la Conciencia.
Principio de Organicidad.
Principio Holístico.
Principio de No-Violencia
Principio de Universo Participatorio.
Una mañana, a fines de noviembre de 1977 durante mi formación como terapeuta
Gestalt en Esalen, Dick Price, nuestro Director y formador, nos sintetizó los principios y
directrices que nos había estado inculcando. Habló del principio de urgencia y del principio
de lo obvio. El principio de urgencia lo describió como “aquello que una persona está
haciendo” y el de lo obvio, como “aquello que percibimos”. Retroalimentar a una persona
en sus necesidades y en la relación de congruencia e incongruencia entre su lenguaje de
contenido y relativo (verbal y no-verbal) pasó a ser una de nuestras principales directrices.
Se trataba de percibir lo que la persona está haciendo. Otras directrices que enunció fueron:
“Escuchar el propio cuerpo”, “Pasar de la fantasía a la realidad” (es decir, el famoso ¡hazlo!
o ¡do it!), “Hacer explícito lo implícito” y, especialmente, “No presionar” y “Cerrar la Gestalt”.
En agosto del 2002, mis alumnos del Diplomado en Terapia Gestalt Integrativa, en
Ecuador, crearon un juego didáctico que reúne los principios, directrices y recursos habituales
de nuestro quehacer de “acompañantes”. Además de los principios del Hakomi quedaron
expuestos, desde el ámbito de la Terapia Gestalt:
Principio de Integración.
Principio Homeostático.
Principio Organísmico.
Principio Holístico.
Principio de Congruencia.
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Principio de Polaridad.
Principio de Actualidad
Principio de lo Obvio.
Principio de lo Urgente.
Al relacionar ambos listados de principios aparece de inmediato el aporte central
que el método Hakomi puede hacer al gestáltico: el principio de ampliación de la conciencia
y el principio de no-violencia. Y de estos dos, especialmente, el de no-violencia. Patricia
Baumgardner en su libro: “Terapia Gestalt” publicado el 1975 bajo el título: “Legacy
from Fritz”; nos habla de cómo aprendió de Fritz Perls la estrategia de la “hábil frustración”.
Nos dice de lo imperativo de que ésta estrategia sea usada en los momentos oportunos
y agrega: “Fritz imita, ridiculiza y deforma la conducta del paciente... Con su voz y su
rostro Fritz muestra desprecio y repugnancia. La voz de Fritz es suave, con un toque sutil
de burla...Fritz es el maestro de la hábil frustración”(p.78).
Uno de los desafíos más interesantes y nutritivos que he tenido en este quehacer es
el que acarrea el concepto de “elegancia en terapia”. Joseph Zinker en “El Proceso Creativo
en la Terapia Guestáltica” refiriéndose al esencial tema del experimento dice: “Proceso
elegante es aquel que sigue un ritmo apropiado, tal que cada parte de la tarea sea fácilmente
observada y asimilada por el cliente. Asocio elegancia con claridad y lucidez de propósitos...
el trabajo es suave, fluente y sin prisa...como una sinfonía”.(p.126). El tema, para mí,
en estos términos, es que la no-violencia es más elegante que la estrategia de la frustración.
Diverso autores comparten esta idea y también comparten la idea de que es más difícil.
Patricia Baumgardner atribuye su uso (a la estrategia de frustración), en terapeutas novatos,
a “un asunto de pragmatismo”.
La Terapia Gestalt, desde luego, superó el uso de esta estrategia, en sus años venideros,
aplicando, en su trabajo, una gran dosis de creatividad, sabiduría y amor. De ello dan
cuenta, en sus libros, por ejemplo tanto Zinker como Yontef. Y qué decir de Kurtz y Johanson
en “Revelación de la Gracia. Psicoterapia en el Espíritu del Tao-te-King”.
En síntesis, a los principios de Polaridad, Actualidad o Urgencia tan propios del
meollo del trabajo gestáltico hemos podido agregar, hoy, los principios de Ampliación de la
Conciencia y de No-Violencia para llegar a generar una forma de interacción claramente
amorosa, respetuosa y de mayor profundidad.
La terapia como conversación. Cambios paradigmáticos.
La terapia es una conversación, nos dice Kurtz, que pasó de ser una conversación
“acerca de algo” (terapia tradicional pre-60’), a una conversación con alguien que te invita
a hacer y experimentar, aquí y ahora, algo (terapia experiencial post-60’) para desembocar
en los 90’ en una conversación profunda consigo mismo, acompañado por alguien que
te invita a establecer los significados de esa conversación profunda (terapia transformacional
post-90). Anteriormente a los años 60’ y aún en muchos casos hoy, la terapia consistía
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en una conversación entre dos personas: el terapeuta y el cliente, paciente o como fuese que
se le llamase. Era una conversación acerca de algo que le estaba sucediendo a esa persona.
El cambio paradigmático que ofreció la Terapia Gestalt fue “hacer algo” además, en vez
de solamente conversar acerca de algo. Por ejemplo, contactar las propias sensaciones y
sentimientos del momento, imaginar lo posible, representar las partes de un diálogo, expresar
emociones, moverse, danzar, etc. A este cambio se le llama hoy, haber pasado de una
terapia conversacional a otra experiencial. Si agregamos, al menos, el estado de ampliación
de la conciencia y la significación de la experiencia nos encontramos con la terapia transformacional
De modo que lo que sucede, en la relación participante / acompañante, actualmente,
desde lo que llamaré aquí el enfoque Gestalt-Hakomi, es una conversación que
contiene cuatro conversaciones:
1. La conversación consciente entre el Participante y el Acompañante. (C1)
2. La conversación interna del Participante consigo mismo. (C2)
3. La conversación interna del Acompañante consigo mismo. (C3)
4. La conversación inconsciente entre el Participante y el Acompañante. (C4)
Algo así:
Participante C1 Acompañante
C2 C3
C4
Un segundo cambio paradigmático surgió de un hecho histórico y sus efectos: La
segunda guerra mundial. Al volver a casa los veteranos de guerra recibieron distintos beneficios.
Uno de ellos se refería a la atención y apoyo psicológico a que tenían derecho. Esta
oferta chocó con un hecho simple: ni había tantos terapeutas ni había tanto espacio/tiempo
para dar esta atención y apoyo. Una solución fue abrir el quehacer de la terapia a diversos
profesionales que certificaran haber recibido algún entrenamiento como terapeutas. Desde
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entonces hasta nuestros días la terapia en Estados Unidos no es una profesión privativa de
solo psiquiatras o psicólogos. Otra solución vino del paso de la atención individual a otra
de corte grupal., dada la influencia y aporte teórico, en 1947, de Kurt Lewin.
Un modelo experiencial-interactivo.
Cuando en 1951, Perls, Hefferline y Goodman definieron el estudio de la psicología
como “el estudio de la superficie de contacto de un organismo / ambiente”, la interacción
pasó a ser un aspecto clave de la terapia. Experienciación e interacción se constituyeron
por los años 60, a través de los talleres de fin de semana, en el modo propio de operar
de la terapia en la costa oeste de los Estados Unidos. La interacción grupal posee una
fuerza terapéutica especial y no alcanzable en la terapia individual; Lo que yo he llamado:
“la fuerza de los pares”. Así fue cómo desde la Terapia Gestalt de Fritz Perls y desde la
Cultura de los Grupos de Encuentro de W. Schutz se generó un modelo terapéutico y de
desarrollo personal que denominaremos: “experiencial-interactivo”. Confluyen, por lo tanto,
en la relación participante / acompañante dos grandes Gestalt.
1. La Gestalt Participante / acompañante donde el Participante es “figura” y el
Acompañante, “fondo”.
2. La Gestalt Comunidad de cambio y aprendizaje donde Participante / acompañante
son “figura” y el Grupo, “fondo”.
El aporte a la Gestalt del método Hakomi.
La terapia Gestalt con el aporte Hakomi y con los de su propio proceso de reflexión
y crecimiento es hoy una terapia (donde la palabra terapia es inadecuada) experiencialtransformacional.
A su base fenomenológica y existencial se agrega el aporte espiritual del
taoísmo y budismo zen (del que ya Fritz nos hablara). A su definición de “estudio de la
superficie de contacto de un organismo/ambiente”(p. 229) en el clásico “Gestalt Therapy”
de Perls, Hefferline y Goodman de 1951, podemos agregar hoy, el de la auto compresión
profunda y amorosa de ese propio organismo y ser. Y el concepto de “terapia” ha dado paso
al de “comunidad humana de aprendizaje de lo humano”.
El Principio de Ampliación de la Conciencia nos ha permitido una relación tanto del
participante consigo mismo, como del acompañante consigo mismo, y entre ambos, muy
distinta. Conversar con otro o consigo mismo en un estado de Conciencia Amplificada es
muy distinto a hacerlo desde un estado de Conciencia ordinaria o habitual. Esto exige,
además, la generación de un ambiente de confianza, comodidad, seguridad y protección
establecido explícitamente en la interacción participante / acompañante que nos ha hecho (
en el proceso de sistematización y teorización de nuestro quehacer en conjunto con mis
alumnos y colaboradores) acuñar la afirmación: “cama cálida” en reemplazo de la incómoda
“silla caliente” de Perls. En este estado e interacción la llamada por Kurtz, “cooperación
del inconsciente” surge con relativa facilidad. La sinfonía comienza a ser audible.
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Otro aspecto a considerar es que desde el enfoque gestáltico, proceso y forma son
figura, y fondo, contenido. Este ha sido uno de los mayores acierto de la Terapia Gestalt. La
atención en la voz, tanto del participante como del acompañante, constituye un verdadero
tratado central en nuestro quehacer. Si agregamos a esto el aporte del método Hakomi en
relación al contenido en tanto observación de las creencias, temas centrales y hábitos que
se deducen de la conversación interna del participante da de resultas una alianza formidable
para el aprendizaje y cambio tanto del participante como de toda la comunidad en
aprendizaje. En estos últimos años hemos desarrollado una técnica que denominamos
“Gestaltdrama”. Ella es la representación, por parte del grupo, del mundo interno mostrado
por el participante durante la “cama cálida”, para su mejor comprensión y significación.
Aquí la consideración metodológica de sus hábitos, creencias y temas centrales manifestados,
explícita o implícitamente, durante su conversación interna, resulta ser un elemento de
alto aprendizaje para todos; participante, acompañante y grupo.
Nuestra sistematización y teorización.
La idea de “momentos” durante la interacción participante / acompañante nos ha
permitido desglosar cada proceso y, en consecuencia, ha facilitado nuestra sistematización
y teorización. Estos “momentos” podemos ordenarlos en etapas:
1. Etapa de Interacción Participante / acompañante.
2. Etapa de Retroalimentación Grupal.
3. Etapa de Sistematización en Grupo.
4. Etapa de Teorización Colaborativa.
Y desde el Gestaltdrama podemos incorporar
5 Etapa de Construcción del Gestaltdrama
que implica establecimiento de los momentos, reconocimiento de los hábitos,
creencias y temas centrales, elaboración de la representación del mundo
interno del participante.
6, Etapa de Representación del Gestaltdrama
que implica su representación, la retroalimentación del participante, su incorporación
a la representación en diversos papeles y las modificaciones y
experimentaciones necesarias.
Ejemplos.
Ejemplo 1.
Manuel:
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Momento 1. La demanda. Un cambio de ciudad (12 años), una ruptura, un sentimiento
de inseguridad.
Momento 2. La propuesta.
Momento 3. Crear un espacio de comodidad.
Momento 4. Ampliar la conciencia e incorporar la sensación.
Momento 5. Evocando una sensación a raíz de la sensación y emoción actual.
Momento 6. El relato en presente y su acompañamiento verbal y no-verbal.
Momento 7. Acompañar al niño interior.
Momento 8. La sonda: “Gracias. Me siento orgulloso de lo que hiciste y es un recurso
que me ha servido toda la vida”.
Momento 9 Cerrar el acompañamiento del niño interior.
Momento 10. Anclar la sonda dentro del relato.
Momento 11. Integrar lenguaje de contenido; “me siento orgulloso” y lenguaje
relativo; la sonrisa y la barbilla.
Momento 12. El relato de Guaranda (10 años) y la sonrisa abierta.
Momento 13. Sonda de los pantalones.
Momento 14. Chequeo para el cierre. (alivio).
Momento 15. Retroalimentación.
Momento 16. Descanso
Teorización.
Ejemplo 2.
Marcela.
Momento 1. Ampliación de la Conciencia.
Momento 2. ¿Qué estás sintiendo?
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Momento 3. Algo apretado en el abdomen.
La actriz en el escenario.
Momento 4. El recurso recursivo y las sondas.
Momento 5. “No me ayudes”.
Momento 6. La liberación de la pena y la rabia. Presión en el abdomen con respiración.
Momento 7. “Quiero empujarte”.
Hazlo.
Momento 8. Las habitaciones de la casa.
Habitación 1. El miedo a recibir
Momento 9. “Estoy consciente de que te he empujado por miedo a que no quieras
estar conmigo ni quedarte conmigo”
Silla vacía.
Momento 10. Integración y alivio.
Momento 11. Los títeres.
Chequeo.
Momento 12. Integración grupal y con Patty.
Momento 13. Retroalimentación grupal.
Teorización. Los recursos.
- representar
- hacer sondas
- pasar de la fantasía a la realidad. Hazlo.
- Imaginería de la casa
- Uso de metáforas y analogías
- Silla vacía
- Liberación no-verbal
- Acompañamiento corporal.
Aquí podemos observar como la sistematización de los “momentos” nos permite,
simultáneamente, por una parte establecer el proceso del participante y por otra el
quehacer del acompañante.
Ejemplo 3.
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Integración de sueño. María Leonor.
Momento 1. Narración del sueño.
Claves: bosque (paseo por), amigas acompañantes, boa le oprime el
cuello, abandono y descuido de amigas.
Momento 2. Personalizar la boa. “no quiero hacerte daño, sino sólo asustarte. La
boa se va.
Momento 3. Visualización de amigas.
Sentimiento de abandono y descuido.
Momento 4. Leo no puede gritar.
Sonda verbal para que las amigas se acerquen.
Liberación de llanto.
Momento 5. ¿Qué sientes?
Estoy intensamente resentida.
Momento 6 Actriz en escenario que cierra la obra usando la palabra
“intensamente”.
Momento 7. Psicodrama. Leo usando la palabra “intensamente”, como grito,
tiene que tumbar a dos personas.
Momento 8 Retroalimentación grupal.
Momento 9 Descanso.
Momento 10 Teorización.
Hace un par de años, uno de mis alumnos ecuatorianos (Enrique Pone) acuñó,
para describir mi modo de acompañar el trabajo de integración de sueños de un
participante, la sigla APPI. Significa: Actualizar-Personalizar-Polarizar-
Integrar. De esta manera, además, resulta bastante efectivo enseñar Gestalt, usando
el trabajo de integración de sueños.
Ejemplo 4.
Vilma.
Momento 1: Creación de un espacio y ambiente adecuado de trabajo.
Contacto con la percepción del entorno
Contacto con las propias sensaciones.
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Momento 2: Focalización en el frío de la mano derecha.
Focalización en una polaridad (el calor en la espalda bajo el hombro
derecho).
Momento 3: Contacto con “esta posición me paraliza”, “no me muevo para no
perder el control”, “Sentiría vergüenza, si me descontrolo”, “tenso
mis muslos”.
Momento 4: Ligero acomodamiento y aparición de “angustia”. Llanto contenido.
Momento 5: Llanto, sonorización, presión abdominal.
Momento 6: Darse cuenta: “contengo el llanto y la risa”.
Evocación y recuerdo del funeral del abuelo.
Evocación de la risa, rabia y pena.
Momento 7: Silla vacía.
Diálogo con el abuelo. Expresión verbal de sentimientos contenidos.
Diálogo con el padre.
Momento 8: Integración con abuelo y padre. Aceptación de sentimientos. perdón,
comprensión.
Momento 9: Contacto con su nivel de “exigencia”.
Contacto con el grupo (opinión sobre el nivel de exigencia de cada
participante).
Momento 10: Estado de reposo o cierre.
Teorización:
El proceso lo inicio con la creación de un ambiente adecuado para el
proceso de Vilma. Luego, le propongo que se focalice en su percepción
del entorno y de su cuerpo, usando los canales auditivo, kinestésico
y visual. Vilma deriva a su sensación de frío en las manos. La
propuesta es que se focalice pormenorizadamente en esta sensación
(recurso: focusing corporal de Gendlin). Luego, bajo el recurso de
uso de las polaridades, ella se contacta con el calor de su espalda.
Desde allí, deriva a lo incomodo y paralizante de su posición. Uso el
recurso de repetición y pausa, para un mejor darse cuenta. Ante la invitación
de cambio (recurso: haz lo que necesitas hacer), ella expone
su temor y vergüenza al descontrol. En vez de forzar la situación de
cambio, le invito a que la acepte y se acomode ligeramente. Es el
momento en que empieza a llorar. Me acerco a ella, la acompaño e
invito a que libere su pena. Como tiene dificultades, le sugiero que
sonorice sus exhalaciones y le ayudo presionándole el abdomen. Llora
y luego ríe. Vilma expresa que lleva tiempo controlando el llanto y
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la risa. Hace referencia a sus 17 años, cuando se rió en el funeral de
su abuelo. Le propongo que relate en presente ese momento y luego
que lo represente (tanto a sí misma como a su abuelo). Recurso: silla
vacía. Viene un momento de fuerte expresión verbal de sentimientos
guardados de rabia, pena e impotencia. Luego, la representación es
repetida con el padre. Vilma acepta la incapacidad del padre de expresarle
verbalmente que la quiere. Ante el recurso: “Hija, no se decirte
que te quiero, pero te quiero mucho” (sonda verbal, se emociona,
llora y respìra profundo. Vilma se reconoce similar a su padre. Le
propongo que desde su edad actual converse con su padre de 30 años.
La relación es modificada. Vilma acepta la conducta del padre a esa
edad, la comprende y perdona. El proceso va llegando a su cierre natural.
Ejemplo 5.
Isabel.
Momento 1: Creación de un espacio y ambiente adecuado de trabajo.
Contacto con la percepción del entorno
Contacto con las propias sensaciones e imágenes.
Momento 2: Imaginería de una casa de piso brillante, ventanas transparentes, techos
altos, vigas moradas y flores secas, hermosas en el suelo. Un lugar
de árboles con olor a maderas.
Momento 3: Personalización y diálogo de las partes.
Momento 4: Sorpresa y perplejidad ante lo descubierto. “Yo soy la que soy, te he
impactado y creo que podemos convivir amistosamente”
Momento 5: Expresa la frase a tres personas de su vida. Integra lo que siente.
Expresa la frase a una participante e integra lo que siente.
Se expresa la frase a sí misma, ante el espejo e integra lo que siente.
Momento 6: Estado de reposo o cierre.
Teorización:
El proceso lo inicio con la creación de un ambiente adecuado para el
proceso de Isabel. Luego, ella inicia su amplificación de conciencia
desde lo cual deriva a una imaginería (la casa, etc). Le propongo los
recursos de: relatar en presente, establecer las partes del paisaje, representar
cada parte (personalizando el lenguaje) y, luego, realizar
cambios de fondo / figura. Aquí, Isabel toma contacto con la frase:
“Yo soy la que soy y...”. Desde esa frase ella cierra el proceso con un
fuerte y sólido sentimiento de identidad.
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Ejemplo 6.
Amalia.
Momento 1: Creación de un espacio y ambiente adecuado de trabajo.
Narración del sueño.
Narración en presente.
Personalización de partes del sueño
Momento 2: Silla vacía.
Personalización y diálogo de las partes.
Amalia - Madre.
Madre - Padre
Amalia - Padre
Momento 3: Contacto con emociones.
Pena, llanto.
Rabia.
Desinterés
Impotencia
Momento 4: Silla vacía.
Amalia Tato
Momento 5: Contacto con el grupo
Momento 6: Estado de reposo o cierre.
Teorización:
El proceso lo inicio con la creación de un ambiente adecuado para el
proceso de Isabel. Luego, ella inicia su narración del sueño, este se
trae al presente (cambiando la forma verbal) y se representan sus partes
( personalizando los pronombres). Amalia se va conectando con
situaciones familiares pasadas (situaciones pendientes). Inicia diálogos
con los padres (silla vacía). La situación pendiente de fondo es
“mi hermano se fue” y sus sentimientos al respecto. Finalmente, ella
contacta estos sentimientos y recuerdos y los integra a su percepción
y presente.
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En síntesis.
Lo que hace que realmente podamos hablar de “comunidad humana de cambio,
aprendizaje y desarrollo humano” (en vez de terapia o terapia grupal) lo constituye
el hecho de que entre todos (participantes, acompañante, facilitadores) no sólo
se vive el proceso sino que se le sistematiza, teoriza y re-crea tanto en su aspecto
práctico como teórico. La teoría que surge es propia y singular de quienes estamos
ahí, es elaborada con nuestros propios constructos, conceptos, sentimiento y términos.
Nos pertenece. Nuestro modelo, por lo tanto, es un modelo colaborativo,
horizontal, participatorio, democrático y, por ende, sumamente crecedor.
Hoy en día, la integración de Gestalt, Focusing Corporal, Hakomi, PNL,
Psicodrama, Creatividad, Arte, Meditación y técnicas complementarias de trabajo
corporal y emocional es una realidad en el ámbito de los talleres de Desarrollo Personal.
Al menos así funcionan mis talleres. La Gestalt continua siendo, para mí, el
alma mater que sostiene este andamiaje mezcla de ciencia, artesanía y profunda
humanidad.
Para finalizar, algunas grandes frases finales, de síntesis final de talleres, que
he escuchado o dicho:
“Será”, con un tono lacónico y aceptativo (Raúl Eberhard)
“Sí, pero no”, con una sonrisa jovial y cómplice (Nuno Uribe)
“Redondito”, acompañado de un gesto con ambas manos (Violeta Bauer)
“¡Me!”, alzando cejas y hombro y mirando hacia abajo (yo)
“Eso”, mirando al que sigue en la ronda (Todos)
Con un abrazo,
Pato Varas
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Bibliografía.
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La Almaray, 11 de octubre de 2004.

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